La escritura de los libros originales, no se hacía como lo conocemos hoy en día, ya que sólo los poetas y quizá los autores de cartas, escribían de su propia mano. En el resto de géneros literarios, lo normal era dictar el texto a uno o varios copistas. Así lo hacían César, Cicerón o los dos Plinios. Una vez el autor había acabado su original, comenzaba el circuito del libro.
posibles editores. La figura del editor en Roma, tiene en Tito Pomponio Ático, su máximo representante. Ático, hombre de excasa cultura y considerables recursos económicos, se convirtió en el editor exclusivo de las obras de Cicerón hacia la década de los aós 50 a.C. Cicerón entregaba un ejemplar modelo supuestamente libre de errores a Ático. Éste poseía una plantilla de correctores y copistas, que producian en muy pocas semanas muchas copias de alta calidad, tanto por la belleza de la caligrafía como por la fidelidad del autor. Otros de los editores conocidos son los hermanos Sosios, editores de Horacio, el griego Doro, editor de la monumental Historia de Tito Livio; o Trifón editor de Quintiliano y Marcial.







Santa Ansiedad
Santa Concepta





















