lunes, 8 de diciembre de 2008

La expedición más extraña


Hoy las vacunas son algo común de lo que muchos nos olvidamos al abandonar la infancia, y enfermedades como la viruela nos suenan a novela decimonónica. Sin embargo, hubo un tiempo en el que esta dolencia causaba auténticos estragos en la población infantil del mundo entero. En 1800, el médico rural inglés Edward Jenner observó, durante una de las más graves epidemias de viruela, que ciertas recolectoras de leche enfermaban de una variante de la viruela mucho más leve e inocua. Jenner observó que, inoculando esta viruela “light” en un grupo de niños, éstos reaccionaban sorprendentemente bien frente a la cepa más agresiva de la enfermedad: había nacido la vacuna contra la viruela.


En España, el médico de Carlos IV, Francisco Javier de Balmís, acogió este descubrimiento con entusiasmo y tuvo una idea aparentemente descabellada: llevar la vacuna a los niños de todo el imperio. El rey, cuya hija había padecido la enfermedad, apoyó la iniciativa. La expedición salió del puerto de La Coruña un 30 de noviembre de 1803. Esta es considerada la primera expedición sanitaria internacional en la historia. La tripulación estaba compuesta por el propio Balmis, un prestigioso cirujano, 2 médicos asistentes, 2 prácticos, 3 enfermeras y, lo más sorprendente, veintidós niños procedentes de la Casa de Expósitos (orfanato) de La Coruña. El sistema ideado por Balmis era simple: la vacuna viajaría viva en el cuerpo de los niños, que irían inoculándosela cada cierto tiempo. Con ellos viajaba también Isabel López de Gandalia, la directora del orfanato.

La expedición dio la vuelta al mundo y, hasta 1814, recorrió
Islas Canarias, Colombia, Ecuador, Perú, México, las Filipinas y China, vacunando contra la viruela a miles de niños. Durante el viaje tuvieron que sufrir innumerables contratiempos y pérdidas. Las duras condiciones de la travesía por mar y tierra se llevaron la vida de algunos de los miembros de la expedición. Es difícil imaginar un viaje filantrópico más extraño y estremecedor que éste.

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