viernes, 26 de diciembre de 2008

Negocio editorial en la Roma de Cicerón.

La palabra libro, proviene del latín, liber, que en origen aludía a la parte de la corteza del árbol usada como soporte de las tablillas de cera que se empleaban para escribir cartas, notas o textos de poca extensión. Sin embargo, la forma habitual del libro literario en la Roma imperial era el rollo de papiro. Sus tallos se prensaban y secaban hasta obtener unas tiras que se prensaban en forma de hojas. A partir del siglo IV d.C. triunfará el códice de pergamino, el libro en su forma actual.



La escritura de los libros originales, no se hacía como lo conocemos hoy en día, ya que sólo los poetas y quizá los autores de cartas, escribían de su propia mano. En el resto de géneros literarios, lo normal era dictar el texto a uno o varios copistas. Así lo hacían César, Cicerón o los dos Plinios. Una vez el autor había acabado su original, comenzaba el circuito del libro.


Algunos autores que trabajaban al dictado usaban a sus propios copistas, generalmente esclavos o libreros, para producir algunas copias privadas que distrubuían entre familiares y amigos. También era muy habitual que los autores organizaras lecturas públicas de sus manuscritos, aunque estás recitaciones, rar vez motivaban el interés sincero de los asitentes, ya que eran muy habituales y de muy variado interés.
Cuando las lecturas se llevaban a cabo antes de la edición y venta de los ejemplares, los cometarios de los aistentes, podían ser decisivos a la hora de animar a los posibles editores. La figura del editor en Roma, tiene en Tito Pomponio Ático, su máximo representante. Ático, hombre de excasa cultura y considerables recursos económicos, se convirtió en el editor exclusivo de las obras de Cicerón hacia la década de los aós 50 a.C. Cicerón entregaba un ejemplar modelo supuestamente libre de errores a Ático. Éste poseía una plantilla de correctores y copistas, que producian en muy pocas semanas muchas copias de alta calidad, tanto por la belleza de la caligrafía como por la fidelidad del autor. Otros de los editores conocidos son los hermanos Sosios, editores de Horacio, el griego Doro, editor de la monumental Historia de Tito Livio; o Trifón editor de Quintiliano y Marcial.
Los costes de la edición generalmente corrían a cargo del editor, aunque cuando se pretendía realizar una edición más costosa, el autor aportaba alguna cantidad. También existía la edición por encargo, que solía ser financiada cuando algún rico lector paga el coste de una obra que le había sido dedicada. Así publicó por ejemplo, el poeta Estacio.

jueves, 18 de diciembre de 2008

La hora de Clarice Lispector


Era una mujer casi increíble. O, mejor dicho: una escritura. Einstein decía que, algún día, a la gente le costaría creer que hubiera existido jamás un hombre como Gandhi, de carne y hueso, sobre la tierra. Nos cuesta, pero también nos reconforta, creer que Clarice Lispector haya podido existir, muy cerca, ayer, tan lejos antes que nosotros (Hélène Cixous, La risa de la medusa).


A estas alturas del juego, nadie que la haya leído duda que Clarice Lispector es una de las personalidades literarias más asombrosas del siglo XX. Hace un poco un lector habitual de sus obras decía que, una vez que se ha leído a Clarice, nunca se vuelve a leer del modo en que se leía antes. Otros dicen que sus lectores no son legión, pero son secta. Y es que, en el Brasil de mediados del siglo XX, la voz angustiada de esta escritora llevó a cabo una labor titánica: la reinvención de la escritura.

Nacida en Ucrania pero emigrada a Brasil al poco de nacer, Clarice Lispector consideró siempre a Brasil y al portugués como sus señas de identidad. De familia humilde y de ascendencia judía, cuentan que, de pequeña, le preguntó a su hermana si de verdad eran tan pobres como parecía. Más tarde, conoció a su futuro marido en la universidad y, debido al puesto diplomático de este último, vivió varios años entre distintas capitales europeas y americanas. Años después, volvió a Brasil, para hacer las dos cosas para las que creía haber nacido: cuidar de sus dos hijos y escribir. Su producción literaria, si bien no demasiado voluminosa, es intelectualmente casi inabarcable. Huyendo de las influencias que se le atribuían, entre las que se encontraban Joyce o Virginia Woolf (ella siempre dijo que nunca los había leído y que sólo le gustaba la novela policiaca), escribió cuentos y novelas que aún hoy sorprenden por su modernidad.

La hora de la estrella fue su última novela. En este breve relato se nos cuenta la historia de una muchacha que, procedente de un entorno pobre, llega a la gran ciudad para buscarse la vida. Las desventuras de la protagonista, enormemente desgraciada pero que sobrevivía gracias a su creencia en la propia felicidad, constituyen el esqueleto de este texto impactante y conmovedor que tiene la magnificencia y rotundidad de las obras más maduras de un genio. Una obra maestra.

Para los profanos, y para los amantes de la literatura clariceana, la representación de “Tú sólo sabes llover” (inspirado en esta novela) es una cita estimulante y, diríamos, imprescindible. La compañía La Casa Incierta, dirigida por Marcelo Díaz, ha hecho un esfuerzo titánico por adaptar lo inadaptable y por llevar al escenario un texto que parecía irrepresentable. El resultado es deslumbrante, ameno y, sobre todo, un fiel reflejo, dentro de lo posible, de este texto magnífico. Para los interesados, hoy y mañana tienen lugar las dos últimas representaciones en la sala Tribueñe (Sancho Dávila, 32), a las 21 h. Una oportunidad única de encontrarse con las palabras de Clarice Lispector en boca de un grupo de artistas que intuyen genialmente lo que esta escritora quiso decir.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Sed de mal: la odisea del creador



El otro día comentábamos la serie de vicisitudes que evitaron que Nemesis, de Alfred Nobel, pudiera editarse. Lo cierto es que el recorrido de las obras artísticas a menudo sufre todo tipo de contratiempos que convierten su recuperación final en un auténtico milagro. Tal es el caso de Sed de mal, la película que Orson Welles dirigió en 1958. Como era habitual en él, Welles se había superado a sí mismo, creando una de sus películas más abiertamente modernas y más ambiciosamente artísticas, con una dura fotografía en blanco y negro destinada a acentuar la atmósfera amenazante de este último gran clásico del cine negro estadounidense.

Sin embargo, sus productores no lo vieron así. La consideraron confusa y mal estructurada, y llevaron a cabo una ingente labor de alteración y reedición, llegando incluso a rodar escenas adicionales. Welles, que estaba en España rodando su versión de El Quijote, se encontró a su vuelta con un filme diametralmente opuesto al que él había imaginado y que, además, fue un rotundo fracaso de crítica y público.

Orson Welles, fiel a su espíritu perfeccionista, remitió a la Universal un documento de 58 páginas especificando todos los cambios que había que hacer para poder firmar la película como suya. Este documento, al que la productora hizo casi omiso, se creía perdido, hasta que Charlton Heston desempolvó una copia que había guardado. En base al texto se llevó a cabo una restauración de Sed de mal que fue estrenada en los cines hace ya ocho años, en 1998, para alivio de cinéfilos.

¿Sabías que Shintai da un concierto?




Shintai es uno de nuestros grupos favoritos. Esta banda de nacida en Coslada hace un funky rotundo y vital que nos gusta tanto que hemos decidido entrevistarla y, por si fuera poco, escoger su música como banda sonora de nuestro número más reciente (¿todavía no lo tienes?). Aunque estamos seguros de que os encantará escucharlos mientras navegáis por el universo enStock, también sabemos que no hay CD que pueda competir con la música en directo. Por eso, os animamos a que aprovechéis esta oportunidad y no os perdáis el concierto que darán mañana a las 22.30 h. en MC Gintlis Goat (Alberto Alcocer 48, Madrid). Así que ya sabéis. ¡A Shintaminarse todos!

martes, 16 de diciembre de 2008

Némesis, la obra censurada de Alfred Nobel

El sueco Alfred Nobel es conocido por ser el inventor de la dinamita y, sobre todo, por los premios que hoy llevan su nombre. Lo que no muchos saben es que este hombre, académico por excelencia, fue en su día autor de una obra de teatro titulada Nemesis, que fue publicada póstumamente en París y que despertó las iras de gran parte del pensamiento conservador de la época, que la consideró abiertamente anticlerical. En particular, el clérigo Nathan Söderblom se encargó de que el libro no viera la luz, destruyendo además todos los ejemplares. Providencialmente (cosas del destino) un solo ejemplar de la primera tirada (en edición bilingüe sueco-esperanto) se salvó de la hoguera, fue custodiada y, en fechas recientes, ha sido reeditada, llevada a escena y, ahora, está siendo traducida a distintos idiomas.

¿Por qué tanto revuelo? Nemesis narra la historia de Beatrice Cenci, una condesa que existió realmente y que fue ejecutada en 1559 después de una turbia historia de incesto y violaciones por parte de su padre. La obra está plagada de fragmentos y frases muy críticos con la Iglesia de la época, y por eso fue silenciada brutalmente. El clérigo Söderblom, que –ironías de la vida- fue galardonado años después con el Premio Nobel de la Paz, no consiguió su objetivo y hoy, además de por los méritos sobradamente conocidos, Nobel es recordado como autor de una obra subversiva que ha lograda resistir a los envites del tiempo y la intolerancia.

lunes, 15 de diciembre de 2008

A veces llegan mails...

El plan de rescate a los bancos con dinero de los contribuyentes, que aun se discute en el congreso de USA, costará la indimensionable cifra de 700.000 millones de dólares, más los 500.000 millones que ya se les ha entregado a la banca, más los miles de millones que entregarán los gobiernos de Europa a los bancos en crisis en ese continente.
Pero para tratar de dimensionar sólo en algo las cifras involucradas el televidente, hace el siguiente cálculo :
'El planeta tiene 6.700 millones de habitantes, si se dividen _'sólo' los 700.000 millones de dólares_ entre los 6.700 millones de personas que habitan el planeta, equivale a entregarle 104 MILLONES DE DOLARES A CADA UNO'. 'Con eso no sólo se erradica de inmediato toda la pobreza del mundo, si no que automáticamente se convierte en Millonarios_ a todos_ los habitantes de laTierra'.
Concluye diciendo : 'Parece que realmente hay un pequeño problema en la distribución de la riqueza'